Magdalena del Amo: ¿Los directores de las empresas comercializan el grafeno?


Magdalena del Amo

El mayor engaño de la historia de la salud. Una tapadera para un mundo sin libertad", fue escrito por la colaboradora de AD Magdalena del Amo, psicóloga, escritora y periodista.

Los autores niegan la enfermedad COVID

El libro presenta una visión alternativa, no sólo de la llamada pandemia causada oficialmente por un virus, el SARS-CoV-2, que no ha sido aislado, purificado y secuenciado, sino también de las piezas que componen este escenario distópico.

Los autores no niegan la enfermedad COVID con sus neumonías, trombos y trastornos neurológicos y psicológicos, ni las muertes. Lo que se niega es la causa, que está en fuentes distintas del virus, como los campos electromagnéticos y algunos adyuvantes de las vacunas, como el polisorbato 80, el Triton-x o el óxido de grafeno.

Los autores cuestionan la engañosa prueba PCR -base de todo el escenario covidiano-, la mentira de los asíntomas y los contagios u "oleadas", y advierten de los peligros de las vacunas experimentales que conducen a la muerte y a daños irreversibles a miles de ciudadanos.

El colaborador de AD dice que el libro es también una llamada de atención ante el suicidio asistido que la humanidad está siendo llevada a cometer, poniendo al descubierto la gran mentira urdida bajo la apariencia de una crisis sanitaria que no lo es. Considera que estamos ante una estrategia geopolítica global de cambio económico y de valores éticos y espirituales, diseñada por las élites que gobiernan el mundo en secreto, apoyadas por sus fieles servidores, especialmente los políticos. "Se está librando una guerra contra la raza humana, con el objetivo de controlarla, esclavizarla, animalizarla y privarla de su esencia, en aras de un perverso transhumanismo", denuncia.

Hablamos con Magdalena del Amo sobre todo esto.

¿Por qué este libro ahora?

Por necesidad y obligación. "Ojalá no tuvieras que publicarlo", me dijo uno de los colaboradores. Y tenía razón. Hay que contar todo lo que nos quieren ocultar, y es vital para la sociedad. Es un deber moral. El libro ha dado voz a los que no están de acuerdo con las tesis oficiales y que sólo tienen las redes como medio de expresión. Es un libro coral, sin censura, escrito desde el corazón.

- Veo que han contribuido treinta autores de diferentes disciplinas.

Sí, es un libro multidisciplinar, que analiza la pandemia desde distintos ángulos, con visiones alternativas al discurso oficial. Médicos de distintas especialidades, como Alejandro Sousa, José Luis Sevillano y Chinda Brandolino; psicólogos, como Beatriz Manrique de Lara y Ángeles Morán; juristas, como José Ortega y Fran Parejo, así como la fiscal Valerie Oyarzun, el bioestadístico y moderador de la Quinta Columna, Ricardo Delgado, y otros profesionales cualificados dan sus análisis de esta crisis sin precedentes.

- El libro que se iba a presentar en la Feria del Libro de Monforte, en la que usted participa como autor, fue censurado por la Asociación de Libreros; precisamente los libreros, que se supone que son los representantes de la libertad de expresión y los promotores del intercambio de ideas. ¿Hemos llegado tan lejos en cuanto a la libertad de expresión?

Se ha producido una regresión total. La libertad de expresión ha sido absolutamente coartada. Hoy el periodismo no se hace para decir la verdad, lo que interesa a la sociedad, al bien común, sino para servir al sistema distorsionando la información, mintiendo, en definitiva, manipulando. La prensa sirve a los intereses de unos pocos. Esto ocurre a nivel local, pero sobre todo a nivel global, que configura el pensamiento colectivo de la sociedad. Tenemos que enseñar a la gente a pensar. Hoy, más que nunca, es necesario echar un vistazo a lo que hay "detrás de las noticias", de dónde vienen y qué intereses esconden. Las grandes agencias dominan las noticias del mundo. No sólo sufrimos las agonías de la censura, sino que nos flagelamos con una autocensura indigna.

- Este libro ofrece una visión alternativa de la pandemia y de la crisis geopolítica que ha creado. Es un reto en medio de una sociedad que acepta sin rechistar los mantras oficiales sobre el tema.

La situación actual es el mayor ataque a la humanidad en toda su historia. No tiene nada que ver con las guerras o las plagas del pasado. Esta pandemia/plaga fue diseñada en las cloacas del sistema, al igual que los conflictos bélicos, el precio del trigo, o las teorías sobre el género o la persecución de la raza blanca fueron formulados para promover el mestizaje involutivo, antropológicamente hablando. El objetivo de esta pandemia es controlar el "rebaño", y para aceptar sumisamente este sometimiento se requieren grandes dosis de miedo e inseguridad, que han inculcado diligentemente a través de mentiras sobre un virus "asesino" que no ha sido aislado, purificado y secuenciado, contagios que no lo son, pruebas de PCR que no detectan la carga viral, personas asintomáticas inventadas y mil otras mentiras que no se corresponden con la realidad. El mayor problema de nuestro tiempo es que la mentira es un arma institucionalizada; y como sabemos y admitimos, eso nos hace cómplices. Mientras planean cómo vivir nuestras vidas, nos adormecen con los beneficios ilusorios del estado de bienestar.

- Además de los campos electromagnéticos, el texto del libro cita otros adyuvantes como el óxido de grafeno y otros adyuvantes como el polisorbato 80 y el tritón-x, que también se encuentran en las vacunas contra la gripe de los últimos años, como causa del covid. Hay muchos médicos que aceptan esta tesis pero no se atreven a contradecir la opinión única dictada por la OMS. ¿Tiene futuro una sociedad en la que la verdad real y la oficial casi nunca coinciden?

Los campos electromagnéticos y el 5G en particular son temas tabú, completamente prohibidos y censurados tanto en los medios oficiales como en los alternativos por los fact-checkers, esos pequeños tentáculos del recién creado "Ministerio de la Verdad" orwelliano.

El médico José Luis Sevillano, a los pocos meses de iniciarse esta crisis sanitaria, descubrió a través del examen de sus pacientes que los síntomas del COVID son una réplica de los síntomas de la irradiación médica.

Lo denunció ante su colegio y pidió públicamente una investigación, que no tuvo éxito. Por el contrario, es perseguido, como otros que se han atrevido a expresar una opinión diferente, como el doctor Ruiz Valdepeñas o el urólogo Alejandro Sousa. Así que algunos no se atreven, otros sufren la misma disonancia cognitiva que el resto de la sociedad. Si un médico quiere aplicar la ciencia basada en la evidencia, es perseguido. Ese es el modus operandi de la mafia científica.

En cuanto al óxido de grafeno, el estudio preliminar del científico Pablo Campra Madrid, de la Universidad de Almería, muestra que hay pruebas razonables de la existencia de óxido de grafeno en viales. La investigación debe continuar, pero no hay interés en llegar al fondo del asunto.

Por lo tanto, se está encubriendo, incluso por parte de algunos disidentes. Curiosamente, los jefes de algunos laboratorios farmacéuticos son a su vez jefes de empresas que comercializan grafeno. Parece que hay muchas pruebas de otros adyuvantes de la vacuna contra la gripe, como el Triton-x y el polisorbato-80.

El equipo médico del Hospital de Barbastro fue el primero en enterarse, pero pronto fue silenciado. Como bien apuntas, los médicos siguen los protocolos y mandatos de la OMS sin rechistar. Han olvidado el juramento hipocrático y con él su principio básico: "primun non nocere".

En este mar de gigantesca corrupción en todos los frentes, la sociedad se dirige directamente al abismo. El ser humano transhumanista y sin valores que están tratando de formar se aleja completamente de nuestro ser de seres imperfectos que ascienden a estadios evolutivos superiores. Se necesita un nuevo paradigma.

- Usted afirma en su libro que la vacuna COVID es un experimento genético que no inmuniza.

Eso es cierto, y esa es la opinión oficial. El término "vacuna" es un artificio verbal porque la sociedad equipara la vacunación con salvar vidas. Es un proceso inconsciente, y quienes lo controlan lo saben.

Incluso los funcionarios reconocen que no se trata de una vacuna, sino de un fármaco experimental de m-ARN que está aprobado para uso de emergencia, pero no autorizado. Se trata de una experimentación ilegal sobre la población, ya que no se respetan las garantías a las que tiene derecho el ciudadano -de momento-:

No hay consentimiento informado, y hay mucha presión, amenazas, coacción y chantaje, en violación de todos los códigos éticos acordados desde los Juicios de Nuremberg. Nunca ha habido nada parecido en los últimos setenta años.

Los propios vacunados han interiorizado la patraña oficial, repitiendo como autómatas que no están vacunados y que, además, pueden contagiarse, aparte de seguir usando mascarillas y acatar el resto de restricciones de Covidian.

- ¿Cree que la OMS es una de las organizaciones más corruptas del mundo y qué papel juega China en sus decisiones?

Exactamente. La OMS es el portavoz de quienes organizaron toda esta farsa, y una de las organizaciones más corruptas del mundo. China desempeña un papel importante, no sólo en relación con la pandemia, sino también para la propia OMS. En primer lugar, su actual jefe, Tedros Adhanom, fue nombrado gracias a los votos de los chinos a través de Bill Gates.

Es una de las caras visibles, pero una marioneta más en esta historia, porque los nombres de los verdaderos miembros de la cúpula no aparecen en los medios de comunicación, ni siquiera en los medios alternativos. China desempeña un papel muy importante en la historia del mundo futuro tal y como lo ha diseñado.

Aparte del reseteo económico o de los virus desarrollados en Wuhan -que en realidad son armas biológicas, es decir, bioterrorismo- me interesa la parte espiritual y de dominación; y China proporciona el modelo con el que sueñan las élites: seres sin libertad, transhumanos y animalistas, sin espiritualidad, sin historia verdadera, sin raíces, antropológicamente destruidos, espiritualmente uniformados, subyugados, manipulados y controlados, con cédulas de ciudadanía basadas en su comportamiento, según las exigencias del sistema dictatorial global.

China también trae consigo un importante componente de crueldad que se traduce en una especie de psicopatología colectiva general. En mi opinión, esta es la clave, y nuestro gran reto es luchar contra esta distopía.

- ¿Qué interés hay en ocultar los gravísimos efectos adversos de las vacunas, incluidas las muertes que se encubren sistemáticamente, con la complicidad de los médicos?

Es complicado y no es fácil de explicar, porque hay que conocer los planes de las élites de las últimas décadas, y eso no podemos tratarlo en dos frases. Supongamos que la pandemia es el pretexto para la vacuna -ésta y las que vendrán- que no es una vacuna en el sentido habitual, hecha a partir de un patógeno atenuado, sino un experimento transgénico cuyas consecuencias a medio y largo plazo para nuestra biología desconocemos.

No sabemos si alterará nuestro genoma o causará esterilidad, porque estamos operando en el marco de las hipótesis, pero sospechamos que tendrá un impacto no sólo en nuestros cuerpos físicos, sino también en nuestros cuerpos energéticos, emocionales, mentales e incluso espirituales.

Tenemos buenas razones para creer que las vacunas -quizás no estas primeras- contendrán un elemento que pueda funcionar como receptor-transmisor con el mundo exterior.

Esto no es una especulación. El inefable Gates anunció la "vacuna de puntos cuánticos" para que todos los ciudadanos pudieran participar en un censo mundial. Vendida como un derecho, por supuesto. Podría ser que el óxido de grafeno o algún otro elemento vacunado fuera el complemento del electromagnetismo del 5G. Sé que esto suena a ciencia ficción, pero estamos más cerca de lo que parece. Las palabras del presidente chileno Sebastián Piñera y del ministro británico Boris Johnson son más que claras.

- El libro denuncia la inmunidad de los laboratorios de los fabricantes: ¿Por qué no se responsabilizan de las posibles consecuencias si el producto es la panacea del siglo?

La industria farmacéutica tiene vía libre. Pueden exigir porque reparten enormes sumas de dinero: a la OMS, a los políticos para sus campañas y a los particulares, a las clínicas abortistas, a las asociaciones médicas, además de financiar congresos donde se toman decisiones poco éticas para los ciudadanos, y regalar coches, yates y otros bienes a los ambiciosos y amantes del lujo. Han pedido inmunidad porque el experimento es muy serio.

- Los autores del libro no niegan la enfermedad COVID con sus neumonías, trombos, trastornos neurológicos y psicológicos, ni las muertes. Lo que se niega es la causa. ¿Cuál es la causa?

Si no reconoces que existe una enfermedad llamada COVID y que muchos ancianos han muerto en residencias, estarías negando la evidencia. Primero habría que demostrar que se trata de un virus "mortal" y "supercontagioso" llamado SARS-CoV-2, y nadie lo ha hecho. En este libro sostenemos que hay que buscar otras fuentes, como ciertos adyuvantes para las vacunas contra la gripe, algunos con un propósito muy específico, incluyendo el óxido de grafeno, todos los cuales son "excitados" o potenciados por los campos electromagnéticos.

El estudio de las muertes por COVID no se ha hecho correctamente. De qué murieron los ancianos enfermos de gripe y neumonía en 2017, 2018 y 2019, todos ellos vacunados contra la gripe? Estamos seguros de que muchos murieron de lo mismo, que ahora se llama COVID. Lo que ha cambiado es la forma de diagnosticar y los protocolos.

- Usted ha dicho recientemente que este libro es una llamada de atención a los buenos científicos, a los médicos, a los profesionales de la salud en general, a los jueces, a los fiscales, a los funcionarios públicos, a los policías y a otros organismos gubernamentales. ¿Cree que nada de esto ocurriría si no hubiera corrupción en la cúpula de estas instituciones?

Este es el quid de la cuestión. Sin la corrupción en la cima, esto no habría sido posible. Por eso digo que este libro es una llamada de alarma, un toque de atención, una oportunidad para salir de esta farsa que nos ha hipnotizado.

- ¿Hay algún partido representado en el Parlamento que represente los intereses de los ciudadanos en esta crisis sanitaria?

Ninguna. Y lo digo con mucho pesar. Esperaba que VOX diera la cara por los ciudadanos, pero están perdiendo el tiempo en detalles y política e ignorando lo importante.

Les he pedido que den la cara y se informen sobre el 5G y las consecuencias de su implantación, así como sobre los ingredientes de las vacunas.

Les pedí que escucharan las opiniones de respetados científicos y expertos en salud cuyas publicaciones están siendo silenciadas y censuradas, como el premio Nobel Luc Montagnier, John Ioannidis, Klaus Püschel, Joel Kettner, Knut Wittkowsky, Michael Osterholm, Pietro Vernazza, John Oxford, Michael Levitt, David I. Katz, Hendrik Streeck, Scott Atlas, Sucharit Bhakdi, Sunetra Gupta, Karol Sikora, Johan Giesecke, Klaus Kohnlein, o los españoles José Luis Sevillano y Luis de Benito Ortega. Pero no creo que se hayan molestado.

- ¿Cree que es posible que algún día todos los responsables se sienten en el banquillo de los acusados?

Esperemos que se pueda celebrar otro Nuremberg, y uno de verdad, no la pantomima de 1945 en la que los grandes criminales quedaron impunes. Creo que es posible, pero no es fácil, porque la justicia está al servicio del mal. Pero hay que mantener la esperanza y la confianza en los equipos de abogados que están trabajando en las demandas contra los distintos gobiernos y sus sistemas sanitarios.

- ¿Cree que toda esta situación nos está afectando psicológicamente? ¿Qué puede decirme como psicólogo?

Nos afecta mucho más de lo que parece. En primer lugar, se ha producido un aumento significativo de las tasas de suicidio tanto en adultos como en menores.

La venta de ansiolíticos se ha disparado. El estado mental de la sociedad es muy preocupante. Desde hace un año, sufre un trastorno de estrés postraumático (TEPT) colectivo, cada vez más complicado y complejo, que va acompañado de otras patologías, además de vivir en un estado de programación casi hipnótico.

Esto es evidente no sólo en el asesoramiento individual, sino también al observar el comportamiento y las reacciones en público. Y esto se convierte en algo crónico con el tiempo y en un problema muy difícil de resolver. Podemos ayudar a las personas que acuden a nosotros, pero la gran mayoría ni siquiera son conscientes de que necesitan el apoyo de un profesional.

- ¿Cómo ha sido para usted trabajar con AD?

Una experiencia muy positiva. Hablar de prensa libre es, por desgracia, una contradictio in terminis, pero es posible, y Alerta Digital es un ejemplo de ello. Es muy gratificante publicar en un medio dirigido por un profesional que defiende los valores que nos ennoblecen como seres humanos, ¡sin consignas, sin censura!