¿Qué vemos y qué no vemos?


Puedo pedirle a mi hijo de trece años que coja un bote de pepinillos del estante superior de la nevera. Abrirá la puerta, se quedará mirando la nevera durante cinco minutos, cerrará la puerta y me dirá que no hay pepinillos.

Pero los hay, por supuesto, ahí mismo en el estante superior como he dicho. Es sólo que no los vio porque no esperaba tener que mirar detrás de la mayonesa.

Percepción de la realidad

Nuestra percepción de la realidad suele estar distorsionada por las expectativas de lo que creemos que debería ser.

Los psicólogos Christopher Chabris y Daniel Simons estudiaron esto, observando cómo la intuición puede engañar a la mente, dándonos una falsa representación de la realidad. Examinaron dos fenómenos: la atención selectiva y la ceguera al cambio.

Vea su famosa "prueba de atención selectiva", aquí...


Aquí hay otra prueba que desarrollaron.


Su investigación descubrió que aproximadamente el 50% de las personas puestas en situaciones como ésta, y a las que se les dijo lo que debían buscar, pasaron por alto muchos cambios en los detalles.

"La ceguera al cambio es un fenómeno perceptivo que se produce cuando se introduce un cambio en un estímulo visual y el observador no lo nota. Por ejemplo, los observadores a menudo no se dan cuenta de las diferencias importantes que se introducen en una imagen mientras ésta se apaga y se enciende. Se ha argumentado que la escasa capacidad de las personas para detectar cambios refleja las limitaciones fundamentales de la atención humana."

Cambios fundamentales y estructurales

En nuestro mundo actual, la percepción lo es todo y la atención es el bien más valioso. Los vendedores lo saben. Los investigadores de la escena del crimen lo saben. Los propagandistas lo saben. La realidad es lo que percibimos, estemos o no en lo cierto.

"Tus expectativas en cada momento, más que el carácter visual del objeto, determinan lo que ves y lo que te pierdes". ~ Christopher Chabris

Estamos siendo llevados juntos a un lugar oscuro, y cuantas más personas nos acompañen de buena gana, más fácil será llevarnos a todos allí. Para conseguir que más personas nos acompañen, es esencial que percibamos las circunstancias y las respuestas como necesarias para nuestra salud y seguridad... lo sean realmente o no.

Y mientras nuestra atención se dirige a una cierta conversación curada sobre Covid y los peligros que plantea, muchos no parecen darse cuenta de los cambios básicos fundamentales y estructurales que están ocurriendo en el fondo.

No se trata de máscaras o vacunas, se trata de un cambio cultural y legal permanente hacia la sumisión física y psicológica total a una clase intocable de instituciones de élite y gobiernos corruptos.

Pero pocos se fijan en este gorila porque están ocupados contando cuántas veces se pasa el balón.

A medida que seguimos cada nuevo giro en esta narrativa, con el tiempo los detalles antes importantes se vuelven irrelevantes o simplemente desaparecen. La mayoría de la gente ya ha olvidado lo que significa realmente la soberanía para el individuo.

Distorsiones ilógicas de la realidad

Por lo general, la gente sólo mira lo que se le dice que mire, y para empeorar las cosas, también se nos dice lo que NO debemos mirar. Esto nos deja con una peligrosa colmena cuyo comportamiento se basa en distorsiones ilógicas de la realidad. Hay un montaje en tiempo real de la película que todos estamos viendo.

Piénsalo. Antes era seguro arriesgarse a pasar la temporada de gripe sin mascarilla. Solía ser inteligente negarse a poner venenos o medicamentos innecesarios en el cuerpo. Solía ser normal ganar dinero que tuviera valor. Solía ser normal tratar a tus conciudadanos con respeto y dignidad, permitiéndoles la elección de tomar decisiones sobre la salud por sí mismos. Pero todo esto está nevado bajo el primer plano de la crisis actual.

Esto es orwelliano al máximo.

En el clásico distópico 1984, Winston Smith trabajaba en el Departamento de Registros del Ministerio de la Verdad editando viejos artículos de noticias y discursos, reescribiendo constantemente los detalles más mundanos de la historia para cualquiera que tuviera ganas de buscar en el pasado información sobre por qué su mundo era tan sombrío.

Esta curaduría de la información y el conocimiento era fundamental para la estructura de poder porque confundía a la gente, la iluminaba con gas, provocando una disonancia cognitiva y debilitando su capacidad de participar en la lógica y la razón. Además, daba la impresión de que el Gran Hermano siempre tenía razón. Nadie se dio cuenta. Todos seguían con sus vidas enjauladas.

Mientras que Chabris y Simons llaman a este proceso mental "ceguera al cambio", hoy lo considero una forma de autoengaño, dado que la información se suprime abiertamente. Todo el mundo lo sabe, y muchos lo aplauden. A estas alturas, si no ves la imagen completa es porque no quieres.

"...nos engañamos fácilmente pensando que entendemos y podemos explicar cosas de las que realmente sabemos muy poco". ~Christopher Chabris

Los acontecimientos mundiales están dando un giro sobre el que ninguno de nosotros tiene control. Siento que es el momento de desarrollar nuestra fuerza en las áreas de la vida en las que sí tenemos poder, y ayudo a las personas a descubrir las áreas de su vida en las que están enjauladas y se limitan.