Informe de seguridad alemán: ¿Existen reacciones graves a la vacuna Covid?


Vacuna COVID-19 en manos de un investigador, una doctora sostiene una jeringa y un frasco con la vacuna para curar el coronavirus. Concepto de tratamiento del virus de la corona, inyección, inyección y ensayo clínico durante la pandemia.

La actualización del informe de seguridad del Instituto Paul Ehrlich (PEI) sobre la vacunación contra el coronavirus muestra 1.178 reacciones graves a la vacuna Covid-19. Tras la vacunación, 223 personas murieron.

Vacuna Covid

El Instituto Paul Ehrlich (PEI) ha proporcionado una actualización del informe de seguridad relativo a los casos sospechosos de reacciones adversas y complicaciones de la vacunación ocurridos en relación con la vacuna COVID-19. El informe actual recoge los casos registrados hasta el 12 de febrero. Se espera que la próxima actualización incluya los informes hasta la fecha límite del 4 de marzo.

Hasta esa fecha, se habían administrado casi cuatro millones de dosis de la vacuna Covid-19, lo que significa que el gobierno federal había llegado al 4,78% de la población con al menos una vacunación primaria con uno de los preparados aprobados de BioNTech (Comirnaty), Moderna o AstraZeneca.

El PEI indica que 3.848.994 de las 3.967.246 vacunaciones totales, es decir, el 97%, se realizaron con la vacuna BioNTech. 86.967 vacunaciones se realizaron con la vacuna Moderna. El preparado de AstraZeneca se utilizó en los 31.285 casos restantes.

Se notificaron reacciones adversas en 7.690 casos, que fueron graves en 1.178 casos. Las reacciones graves aparecieron en 1.072 casos tras la administración de una vacuna Comirnaty, Moderna estuvo implicada en estos casos con 41 casos, tan poco como la media de AstraZeneca con once. En 63 casos no se facilitó información sobre el tipo de vacuna administrada.

Edad media de los fallecidos tras la vacunación

La edad media de las personas que experimentaron reacciones adversas en relación con la vacunación era de 57 años: la persona más joven afectada tenía 15 años, la mayor 107 años. En el 41,9 por ciento de los casos las reacciones habían remitido completamente en el momento de la notificación, en el 20,2 por ciento el estado de salud había vuelto a mejorar significativamente.

En el 3,6% de los casos notificados, las personas a las que se notificaron reacciones adversas tras la vacunación habían fallecido entretanto. El intervalo de tiempo entre la inyección y la muerte varió desde unas horas hasta 22 días.

En cifras absolutas, 223 personas murieron tras la vacunación durante este periodo. Los fallecidos fueron 125 mujeres, 84 hombres y 14 personas de las que no se facilitaron datos, con edades comprendidas entre los 46 y los 101 años. La edad media de los fallecidos fue de 85 años.

De 223 personas fallecidas, 52 estaban infectadas por el coronavirus. En 36 casos, tampoco se indicó qué vacuna se había administrado previamente al fallecido. En la mayoría de las personas fallecidas, la protección de la vacunación no era completa; sólo en 19 casos se habían administrado las dos dosis de la vacuna, que están previstas en los preparados de BioNTech y Moderna. De los fallecidos que habían sido vacunados, 52 se habían infectado previamente con el coronavirus.

En un caso de un hombre fallecido, la infección por COVID-19 se produjo 29 días después y en el caso de otro 26 días después de la vacunación. En este último caso, no estaba claro si el individuo había recibido también la segunda vacunación.

En un hombre con afecciones preexistentes que dio positivo en la prueba del SRAS-CoV-2 después de la segunda vacunación y que falleció 10 días después de la misma, no se había determinado la causa exacta de la muerte al cierre de este informe.

El PEI solicitó más datos

En la mayoría de los demás casos, se pudo establecer una causa probable de muerte. Así, 75 personas murieron por el empeoramiento de su enfermedad de base, por otra enfermedad que se había producido entretanto o por una enfermedad infecciosa distinta de la COVID-19.

La mayoría de las personas restantes padecían múltiples enfermedades preexistentes que iban desde carcinomas a insuficiencia renal o desde cardiopatías a arteriosclerosis. Sin embargo, en 96 casos no se indicó la causa definitiva de la muerte, ya que el IPE aún quería solicitar más información. En ninguno de los casos investigados pudo establecerse una relación causal entre la propia vacunación y la muerte.

Alergias existentes y efectos secundarios graves

En cuanto a la investigación de los efectos secundarios, los datos de la versión actualizada tampoco se desvían significativamente de los resultados que los estudios clínicos habían indicado en el periodo previo a la aprobación. También en lo que respecta a las personas con alergias como la fiebre del heno, el polvo doméstico y el veneno de las abejas o la neurodermatitis o la rinoconjuntivitis, el IPE puede dar por ahora el visto bueno en lo que respecta a un mayor riesgo de efectos secundarios graves.

Así, sólo en dos casos de alergias existentes tras la administración de la vacuna de prueba o de un placebo se registraron reacciones alérgicas que pudieran atribuirse causalmente a la vacunación. En un caso se trataba de una persona de prueba con alergia al polen, en el otro de una alergia anamnésica al mejillón y al yodo. En este caso, se produjo una inflamación de la faringe un día después de la vacunación.

El PEI también informó de un aumento de las bajas por enfermedad entre el personal que había sido vacunado con la vacuna de AstraZeneca. En este caso, el personal de enfermería se quejaba de reacciones adversas temporales como fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolor muscular y de extremidades. En total, los síntomas eran similares a los de una infección similar a la gripe. También se habían observado síntomas similares en la fase de prueba.