¿Está la Administración Biden estudiando muy de cerca la posibilidad de implantar el pasaporte de vacunas para salir o entrar en EE.UU.?


El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Alejandro Mayorkas, reveló que el gobierno federal y su agencia están evaluando seriamente la posibilidad de implementar un sistema tipo "pasaporte de vacunación" para los viajeros que entran y salen de Estados Unidos.

Aplicación del pasaporte de vacunas

El DHS es la agencia que supervisa la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), que a su vez es responsable de exigir y revisar la documentación de los pasajeros en todos los aeropuertos de Estados Unidos.

Como suelen hacer los izquierdistas al anunciar cualquier medida que pueda generar polémica, como la puesta en marcha del pasaporte vacunal, Mayorkas matizó el mensaje con un discurso algo confuso que pretendía hacer ver que el pasaporte busca la inclusión, la equidad y que nadie se vea privado de su derecho a vacunarse.

"Uno de los principios que nos han guiado a lo largo de esta pandemia es el valor de la diversidad, la equidad y la inclusión, y asegurarnos de que cualquier pasaporte que ofrezcamos para la vacunación sea accesible para todos y que nadie quede excluido", dijo Mayorkas.

Terminó diciendo: "Hay un punto subyacente aquí, por supuesto, que es que todo el mundo debe ser vacunado". Este es precisamente el punto que genera controversia. La imposición de un pasaporte vacunal esconde detrás la obligación de vacunarse. En este caso, es sobre una vacuna en fase experimental y con enormes dudas sobre su eficacia y un enorme número de efectos secundarios graves reportados.

El anuncio de Mayorkas contradice las declaraciones de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien aseguró a los periodistas a mediados de mayo que el gobierno de Biden no apoya ningún tipo de sistema federal de pasaportes para vacunas. Dejando la posibilidad de implementarlo al sector privado, pero no a las autoridades federales.


"No ha cambiado nuestra opinión de que el gobierno federal no desempeñará ese papel", dijo Psaki en respuesta a una pregunta de los periodistas. "El sector privado puede, y puede incitar al sector privado a avanzar en las acciones, que es donde pensamos que está apropiadamente situado".

Conflicto legal robusto

Además de imponer un pasaporte de vacunas, como insinuó Mayorkas, se iniciaría un fuerte conflicto legal entre el gobierno federal y varios estados. Algunos estados ya han comenzado a legislar la prohibición de este tipo de requisitos precisamente por considerar que atentan contra la libertad individual en varios aspectos.

Tal es el caso de Florida y Texas, donde los gobernadores republicanos Ron DeSantis y Greg Abbott, respectivamente, firmaron recientemente medidas que prohíben la exigencia de pasaportes vacunales en todo el estado.

Ante los rumores de posibles regulaciones futuras que obliguen a los ciudadanos a vacunarse contra el virus CCP por parte de la administración Biden, el representante republicano Andy Biggs fue un paso más allá. A mediados de abril, presentó en el Congreso una ley que, de ser aprobada, prohibiría a las agencias federales crear los llamados "pasaportes de vacunas" en todo el país.

Dado que su aprobación depende de la mayoría demócrata, es difícil que el proyecto de ley sea aprobado.

El otro problema al que se enfrenta el gobierno federal es que muchos estadounidenses no desean vacunarse en absoluto debido a temores justificados. Esta situación hace aún más difícil hacerla obligatoria porque el impacto negativo en la imagen de la administración sería inmediato.

Proyecto de ley para prohibir a las agencias la emisión de pasaportes vacunas, y para otros fines: