¿Está Neuralink Corporation de Elon Musk siendo superada por una startup española de grafeno?


En febrero, Elon Musk dijo al mundo que su empresa de interfaz cerebro-ordenador Neuralink había conectado a un mono para que jugara a videojuegos con su mente.

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Como es lógico, dado que el multimillonario estadounidense es especialista en momentos virales como éste, el anuncio causó un gran revuelo en todo el mundo.

 

Pero una empresa española no está tan impresionada, ya que ha pasado los últimos ocho años desarrollando un implante neuronal especializado hecho de grafeno, que cree que supera ampliamente al Neuralink de Musk.

"Las interfaces cerebrales tienen que hacer tres cosas bien: registrar las señales cerebrales, estimularlas y ser estables durante muchos, muchos años en el cerebro", dice la cofundadora y directora general de Inbrain, Carolina Aguilar.

Aguilar argumenta que el material que Musk utiliza actualmente en Neuralink, un polímero llamado Pedot, se degrada dentro del cerebro con demasiada rapidez como para servir de material viable para un implante de estimulación cerebral.

O dicho de otro modo, Neuralink va por el camino equivocado.

Inbrain es un producto del programa emblemático de grafeno de la UE, desarrollado en el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología. Crédito: Inbrain.

Los materiales son importantes

Inbrain, fundada en Barcelona, es un producto del programa Graphene Flagship de la UE, dotado con 1.000 millones de euros. Este programa, puesto en marcha en 2013, pretende encontrar aplicaciones comerciales en el mundo real para el grafeno, el material de un átomo de grosor cuyos creadores ganaron el Premio Nobel de Física tres años antes.

El implante neural de Inbrain. Crédito: Inbrain.

El grafeno es el material más resistente jamás probado, y la cofundadora y directora ejecutiva de Inbrain, Carolina Aguilar, afirma que su durabilidad, conductividad eléctrica y longevidad lo convierten en un candidato perfecto para la tecnología de implantes cerebrales.

Y mucho mejor que Pedot.

 

"Hemos comparado el grafeno con el Pedot. El Pedot se degrada rápidamente con millones de pulsos de estimulación. Por eso estamos súper esperanzados con el grafeno, porque realmente se mantiene estable durante muchos, muchos millones de pulsos", dice. "Seguro que no se va a quedar con Pedot si quiere estar en el mercado con éxito".

Entonces, ¿cree Aguilar que Musk podría desarrollar un implante propio basado en el grafeno?

"No, tendría que adquirirnos. Hay muchos tipos diferentes de grafeno y algunos son tóxicos, dice. "Hemos pasado ocho años desarrollando un proceso de fabricación, que hemos patentado, que hace el grafeno de la forma que queremos en el cerebro. Así que sí, tendrá que comprarnos".

Impacto

Inbrain ha conseguido recientemente una ronda de Serie A de $17m, que se utilizará para financiar los primeros ensayos en humanos de sus implantes de grafeno.

 

El primer estudio tendrá como objetivo evaluar la seguridad del grafeno para los implantes neuronales en humanos (la tecnología ya se ha probado en cerebros de ovejas), lo que allana el camino para los tratamientos terapéuticos de las afecciones cerebrales.

"Nuestra primera indicación clínica será en el Parkinson, porque hay muchos datos existentes con los que podemos compararnos", dice Aguilar. "Luego, una vez que esto esté en el mercado para una aplicación, las posibilidades son infinitas. Así que, por supuesto, estamos estudiando el Parkinson, el Alzheimer, la demencia y la recuperación de la memoria".

El equipo de Inbrain. Crédito: Inbrain.

Los implantes de alta resolución de Inbrain se combinarán con la plataforma de análisis de datos de la empresa, impulsada por la IA, que se utilizará para monitorizar continuamente las señales cerebrales de los pacientes. Según Aguilar, esto permitirá a los médicos hacerse una idea más completa del cerebro del individuo y ofrecer tratamientos a medida para enfermedades como la epilepsia.

"Trataremos la epilepsia detectando las señales y deteniéndolas. Cuando vas a tener un ataque de epilepsia, recibes señales", explica. "Es como una presa. Tienes la presa y tienes señales como gotas de agua. En algún momento el agua se desborda y tienes el ataque epiléptico. Podemos detectar el estado previo al ataque epiléptico y detenerlo".

El efecto Musk

Aguilar está firmemente comprometida con la permanencia en las aplicaciones terapéuticas de la tecnología de interfaz cerebro-ordenador, y tiene sentimientos encontrados respecto a los planes más izquierdosos de Elon Musk en este campo.

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 "Entiendo a Elon Musk, y quizá la gente quiera conducir un Tesla con la mente", dice. "Lo que Elon Musk está haciendo desde el punto de vista de la concienciación es, en cierto modo, bueno, pero en otros aspectos no tanto, porque en cierto modo está estropeando la buena ciencia que hay detrás y convirtiéndola en un espectáculo".

Dicho esto, Aguilar aplaude los recursos que Musk ha volcado en un área de investigación concreta: los nano-robots que algún día podrían ser capaces de instalar implantes neuronales.

"Para que se produzca una verdadera innovación, es necesario que los distintos sectores se unan. Así que podemos hacer interfaces superpequeñas, pero no hay nanorobótica para poner esas interfaces a ese tamaño", explica. "Por eso Elon Musk empezó a desarrollar primero el robot y puso $150m para desarrollar el nanorobot".

Grafeno en el laboratorio. Crédito: Inbrain.

Capacidades de Deeptech

Aguilar también espera que los avances en computación cuántica puedan algún día ayudar a procesar las enormes cantidades de datos de señales cerebrales que pueden generar los implantes de Inbrain, y que la tecnología blockchain pueda utilizarse para asegurar esos datos.

 

"Creo que esto es único porque estamos mezclando industrias. No se trata de un proyecto de tecnología médica, sino de tecnología médica, tecnología profunda y salud digital. Creo que la innovación proviene de la mezcla de estas industrias", afirma.

Inbrain se une a una creciente cosecha de empresas europeas que trabajan en la tecnología de interfaz cerebro-ordenador, y es un ejemplo de cómo las grandes inversiones públicas en ciencia y tecnología de la Unión Europea están empezando a dar sus frutos.

 

Entonces, ¿estaría la startup abierta a una adquisición por parte de Elon Musk para acelerar el camino de su tecnología de grafeno hacia el mercado?

"Es una pregunta muy difícil de responder", dice Aguilar.