¿Cuáles son las similitudes entre el COVID y el VIH/SIDA?


En mi reciente serie de artículos sobre falsas epidemias -ébola, zika, gripe porcina- señalé que todos los síntomas de estas supuestas enfermedades pueden explicarse sin invocar un virus.

Colapso del sistema inmunitario

Ese fue mi enfoque cuando escribí mi primer libro, AIDS INC. en 1988.

En aquel momento, examiné los "grupos de alto riesgo" de SIDA enumerados por el CDC -africanos, haitianos, drogadictos, hombres homosexuales, hemofílicos y receptores de transfusiones de sangre- y demostré que el colapso del sistema inmunitario (el sello distintivo del SIDA) en estos grupos podía explicarse sin referirse al VIH en absoluto.

El "SIDA" no fue la causa

Se trataba de una inmunodeficiencia causada por una serie de factores en diferentes personas. El truco médico hipnótico consistió en unir a todos estos enfermos y moribundos bajo un solo término: "SIDA".

Pero la verdad es que -según el "grupo del SIDA" y los individuos que se analicen- había drogas médicas y callejeras debilitantes que destruían el sistema inmunitario; había hambre y hambruna devastadoras; falta de saneamiento básico; pobreza absoluta y guerra; campañas de vacunación; colapso suprarrenal....

Del mismo modo, hoy en día cualquier paciente con cualquier problema pulmonar o enfermedad similar a la gripe puede ser diagnosticado y reenvasado como un caso de "COVID-19". El amplio conjunto de síntomas de la llamada COVID hace posible estos diagnósticos fraudulentos y engañosos.

Camino equivocado

Después de buscar en las revistas médicas en 1988, descubrí que la principal causa de agotamiento de las células T (colapso del sistema inmunitario) en el mundo era la malnutrición/inanición. De hecho, en África y Haití, e incluso en ciertos pacientes occidentales que sobrevivían con una dieta de comida basura, el agotamiento de las células T se etiquetó rutinariamente como VIH/SIDA.

De repente, un virus se conjuró para sustituir la desnutrición.

De hecho, en África, el antiguo nombre del SIDA era "enfermedad de la delgadez". Esta insensata idea fue inventada por un estudio profundamente defectuoso realizado en Uganda, en el que los pacientes estaban "adelgazados" simplemente porque estaban desnutridos y hambrientos y, por consiguiente, perdían peso.

En Nueva York y San Francisco, algunos hombres homosexuales inhalaron una droga callejera brutalmente peligrosa llamada "popper". Los graves daños pulmonares eran sólo uno de los muchos efectos devastadores de la droga. El resultado seguro fue un grave debilitamiento del sistema inmunitario.

En AIDS INC. expongo todo un desfile de destructores del sistema inmunitario en los grupos de alto riesgo; y ninguno de estos destructores tiene nada que ver con un virus.

-Al igual que en Wuhan en 2019, la mortífera contaminación atmosférica crónica que se cierne sobre la ciudad causando neumonía -el sello original del llamado COVID-19- no tiene nada que ver con un virus.

Así que cuando la gente desinformada balbucea: "La gente está muriendo, debe ser el virus", ya sea que se refieran al SIDA o al COVID, están ladrando completamente al árbol equivocado.

Paralelismos entre el sida y el COVID

He detallado en muchos artículos cómo la prueba PCR para el SARS-CoV-2 arroja falsos positivos como el agua de una manguera. Un médico dirá a un paciente que está infectado sólo porque la sensibilidad de la prueba es tan alta que mostraría un resultado positivo para una mota de polvo en la luna. Esto es la generación artificial de números de casos en su máxima expresión.

El VIH y el virus COVID19

En 1988, se produjo una situación similar. La prueba de anticuerpos del VIH estaba produciendo un Niágara de falsos positivos. Dediqué un capítulo de mi libro a los resultados de mi extensa búsqueda en las revistas médicas.

Las pruebas eran incontrovertibles. Hay que reconocer que los dos tipos básicos de pruebas de anticuerpos contra el VIH, el Elisa y el Western Blot, presentaban profundas deficiencias. No existía un estándar de oro para las pruebas.

Abundaron las reacciones cruzadas: la prueba del VIH dio positivo por toda una serie de razones que no tenían nada que ver con el VIH ni con ningún otro virus. ¿Una de las razones? La persona había recibido la vacuna contra la hepatitis B. Pues bien, en los años 80 se lanzó una campaña para reclutar a hombres homosexuales para un gran ensayo de la nueva vacuna.

Un tercer paralelismo entre el SIDA y el COVID: la ampliación de la definición de "enfermedad" para incluir al mayor número de pacientes y alcanzar el mayor número de casos posible.

La definición de SIDA del CDC de 1987, que imprimí íntegramente en mi libro, ocupaba 15 páginas. Con un poco de maña, un médico podía diagnosticar el sida en una persona que tuviera casi cualquier tipo de infección bacteriana.

La definición de COVID-19 de los CDC permite el diagnóstico cuando el paciente no tiene más que tos, o escalofríos y fiebre, acompañados de una prueba PCR positiva.

Hay otros paralelismos entre el SIDA y el COVID que podría enumerar, pero ya te haces una idea. En ambos casos, es un rompe cabeza.

SIDA INC.

Unos años después de publicar AIDS INC, un nuevo argumento llamó mi atención: la existencia del VIH estaba en duda. Cuando consulté la literatura independiente sobre el tema, me convencí de que nadie había demostrado la existencia del VIH. En varias ocasiones he publicado en estas páginas una esclarecedora entrevista que la periodista Christine Johnson realizó a la biofísica australiana Eleni Papadopulos sobre el aislamiento del VIH. Papadopulos argumenta de forma convincente que el VIH no ha sido aislado según las estrictas normas de los investigadores de la corriente principal.

Como mis lectores saben, llevo un año ofreciendo pruebas contundentes de que nunca se ha demostrado la existencia del SARS-COV-2. Los investigadores están retorciendo e invirtiendo el significado de la palabra "aislamiento" para "demostrar" que el virus es real.

La inexistencia del VIH y del SARS-CoV-2 no me sorprende. Al fin y al cabo, los supuestos síntomas de ambas "enfermedades" pueden explicarse sin referencia a un virus.

En ambos casos, la realidad que brilla como un gigantesco cartel de neón en la oscuridad es el FRAUDE.

Blog de Jon Rappoport