Covid: ¿Lanza Roma un grito de guerra contra los patrocinadores del terror?


Médicos y científicos de diferentes países compartieron sus experiencias exitosas con tratamientos tempranos que han salvado la vida de miles de personas y han puesto en evidencia los abusos de los protocolos oficiales. La histórica declaración ya ha sido firmada por más de 9.100 profesionales de la salud.

Hay formas de prevenir una infección

Al contrario de lo que se ha hecho creer a la gente desde que comenzó el brote de Covid 19, no hay uno, sino varios tratamientos que pueden reducir la gravedad de la enfermedad y el riesgo de morir por ella. Incluso hay formas de prevenir la infección. Si ya no hay dudas sobre esta realidad, es gracias a los médicos y científicos que se animaron a administrar las primeras terapias a sus pacientes. Por el contrario, sus éxitos demostraron que muchas de las muertes se debieron a un caso de mala praxis global sin precedentes: A los pacientes que habían contraído el virus se les negó la atención adecuada y fueron hospitalizados cuando su estado ya se había deteriorado fatalmente.

Desafiando el consenso de las principales organizaciones sanitarias del mundo y soportando el descrédito constante de los medios de comunicación, estos médicos y científicos empiezan a ser reconocidos por su heroísmo. Con más de un año y medio de experiencia a sus espaldas, también se han puesto al frente de la cumbre internacional "Covid 2021", celebrada en Roma del 12 al 14 de septiembre, para compartir los conocimientos adquiridos y poner fin a esta pandemia de terror.

 

"Por fin, el mundo puede escuchar informes e investigaciones de primera mano directamente de los médicos que han tratado a pacientes de Covid 19. Es hora de que los expertos unan sus fuerzas para superar esta pandemia", subrayaron los organizadores del evento, que reunió a expertos de varios países, entre ellos Argentina, e incluyó una exposición de un día de duración en el Senado italiano, dirigida por la senadora Roberta Ferrero.

"Tenemos médicos y científicos nadando a contracorriente en el río del nihilismo. Lo que estamos combatiendo es la increíble presión de los medios de comunicación, la censura y el control de la información que le dice al mundo que tenga miedo, que le dice al mundo que tiene mucho que temer de este virus, que le dice al mundo que debe cumplir, que le dice al mundo que debe someterse a estos mandatos que se están poniendo en marcha. Pero como médicos y científicos que trabajan en este campo, a diferencia de la prensa, y que tratan a los pacientes, todos sabemos que hay esperanza. Que esta enfermedad no es el monstruo en el que se ha convertido", dijo en su discurso en Italia el Dr. Robert Malone, virólogo, inmunólogo, biólogo molecular y coautor de los primeros estudios sobre la tecnología del ARNm.

"Los ancianos, los obesos y las personas con enfermedades graves tienen un alto riesgo de muerte y enfermedad, eso es cierto. Pero lo que hemos aprendido del Dr. Zelenko y de muchos otros líderes aquí es que podemos mantener a casi todos los pacientes fuera del hospital si intervenimos a tiempo y utilizamos una variedad de agentes diferentes. Entre esos agentes se encuentran la ivermectina, la hidroxicloroquina y muchos otros de los que se hablará hoy", dijo Malone, según un mensaje de vídeo de Zelenko al inaugurar el ciclo de conferencias, en el que también participaron el cardiólogo estadounidense Peter McCullough y Pierre Kory, presidente de la Alianza de Cuidados Críticos de Primera Línea COVID-19 (Alianza FLCCC).

Rechazos de tratamiento

Cada uno de los ponentes explicó sucesivamente los tratamientos utilizados y los resultados obtenidos. El denominador común indiscutible en el que insistieron, y que es de vital importancia, es el inicio temprano del tratamiento.

En este sentido, la reunión también sirvió para dar a conocer una declaración redactada por profesionales sanitarios en la que se denuncia que "miles de personas han muerto de covid porque se les negó un tratamiento temprano que podría salvarles la vida."

Bautizado como "Declaración de Roma", el documento es un "llamamiento de los médicos que luchan cada día por el derecho a tratar a sus pacientes y por el derecho de los pacientes a recibir estos tratamientos sin temor a interferencias, represalias o censura por parte del gobierno, la industria farmacéutica, las empresas de medicamentos y las grandes empresas tecnológicas". Lea aquí.

"Exigimos que estos grupos se hagan a un lado y respeten la santidad e integridad de la relación médico-paciente, la máxima fundamental de 'Primero, no hacer daño', y la libertad de los pacientes y los médicos para tomar decisiones médicas informadas. Las vidas dependen de ello", explican los autores del texto, que hasta ayer ya ha sido respaldado por más de 9.100 médicos y científicos de todo el mundo.

Entre los considerandos, la declaración destaca que los responsables de las políticas públicas han optado por forzar una estrategia de tratamiento de "talla única", que provoca enfermedades y muertes innecesarias, en lugar de defender los conceptos fundamentales del enfoque individualizado y personalizado de la atención al paciente, que ha demostrado ser seguro y más eficaz.

También señalan que los médicos se ven cada vez más disuadidos de participar en un discurso profesional abierto y en el intercambio de ideas sobre las enfermedades nuevas y emergentes, lo que no sólo pone en peligro la esencia de la profesión médica, sino, lo que es más importante y trágico, la vida de los pacientes.

"Esto no es medicina. Esto no es atención médica. Estas políticas pueden constituir realmente crímenes contra la humanidad", advierten.

Injerencia política en el ejercicio de la medicina

Entre las resoluciones de la Declaración, los médicos y científicos subrayan que hay que poner fin a la intromisión política en la práctica de la medicina y en la relación médico-paciente. "Los médicos y todos los profesionales que prestan atención médica deben ser libres de practicar el arte y la ciencia de la medicina sin temor a represalias, censura, difamación o medidas disciplinarias, incluida la posible pérdida de la licencia y de los privilegios hospitalarios, la pérdida del seguro y la interferencia de entidades y organizaciones gubernamentales, que también nos impiden atender a los pacientes que lo necesitan", dicen, y añaden: "Más que nunca, hay que proteger el derecho y la capacidad de intercambiar hallazgos científicos objetivos que mejoren nuestra comprensión de las enfermedades".

Otro aspecto que defiende el documento es que los médicos deben defender su derecho a prescribir tratamientos, observando el principio de "primero no hacer daño". "No se debe restringir a los médicos la prescripción de tratamientos seguros y eficaces. Estas restricciones siguen causando enfermedades y muertes innecesarias. Hay que restablecer el derecho de los pacientes, después de haber sido informados plenamente de los riesgos y beneficios de cada opción, a recibir esos tratamientos", señalan.

La Declaración invita a los científicos del mundo, expertos en investigación biomédica y defensores de las más altas normas éticas y morales, a insistir en su capacidad de realizar y publicar investigaciones objetivas y empíricas sin temor a represalias en sus carreras, reputaciones y medios de vida.

Del mismo modo, se invita a los pacientes, que creen en la importancia de la relación médico-paciente y en la posibilidad de participar activamente en su atención, a exigir el acceso a una atención médica basada en la ciencia.

El trabajo y el intercambio de experiencias de médicos y científicos que no se dejaron vencer por la tiranía oficial, junto con iniciativas como esta Declaración, parecen ser hoy las señales que muestran cuál es la salida para recuperar la libertad y la vida que teníamos antes de marzo de 2020.